El sábado al mediodía mis padres me
invitaron a almorzar. Hace tiempo, que tanto ellos como yo, queríamos ir a
conocer Akira. Fui un par de veces a tomar algo porque tiene un patio/jardín
muy lindo en la entrada, ideal para los happy hours estivales. Pero nunca probé
el sushi, que es la especialidad, ni ningún otro plato de la carta.
Como hacía calor optamos por unos jugos
que nos recomendaron. Papá se decidió por el de mango y naranja, mamá y yo por
la limonada con menta y jengibre.
Mientras mirábamos la carta, la cocina
nos envió una degustación de geishas de centolla en masa crocante de tempura.
El adelanto perfecto para lo que estaba por venir.
Pedimos dos menús del día que traían
12 piezas cada uno de distintos combinados con salmón. Para completar, la camarera
nos recomendó un risotto con distintas clases de hongos y cubos de pollo en
salsa teriyaki. Todo riquísimo aunque los tres coincidimos en darle el primer premio
al risotto.
Hace poco me trajeron un nuevo lente
que supuestamente iba a mejorar la iluminación de mis fotos. Después de un tiempo,
descubrí que la que tiene que mejorar soy yo. Desde que lo estoy usando, no
queda mucho material publicable. Esta es una de mis excusas para justificar los
intervalos tan largos entre post y post. Mis otras excusas son secretas…
En fin, mientras sigo practicando e
insistiendo, mi vida continúa, y esto es lo que quedó de mi última ida a comer
a afuera.
Aprovecho para contarles que Sunday`s
Cake abre sus alas y el próximo año visitará tierras lejanas. Y estando allá,
espero poder lograr buenas imágenes.
Así que como decía Pathabbi Jois: “Practica sin expectativa que todo
llegará”
Quieren saber a dónde me voy? Sigan las pistas en las
siguientes publicaciones del blog y de twitter.