28 de febrero de 2014

IRON LION ZION














Durante los dos siguientes días que estuve en Elandela  conocí a los leones blancos, que no son tan blancos como yo esperaba. Son muy rubios pero no blancos. Los que yo creía leones blancos en realidad son leones albinos. La diferencia está en que además que su pelaje es más claro, los leones albinos tienen los labios y la nariz rosadas, y estos no. Igual es un felino absolutamente atractivo, imponente, seductor y por supuesto, temible.  La cita con estos lindos gatitos comenzaba a las 6 de la mañana. Habían cazado una jirafa el día anterior, así que estaban bastante cansados de tanto comer. En un safari aprendes cosas como que pueden dormir unas 20 horas al día, que las que cazan son las leonas pero el primero en comer es el macho. Pelean por lo que sobra y luego lo separan y reparten  para no seguir peleando y comer tranquilos. Después de haber comido hasta 30 o 40 kg puede pasar toda una semana hasta la próxima cacería.
Pasamos horas observándolos y a pesar que el olor a carne fresca por momentos era insoportable, estos animales resultan sumamente interesantes y por momentos sus movimientos, miradas y andar, es hipnotizante.
Más tarde hicimos un breve coffee break y nos dedicamos a descubrir la flora de la selva. Nuevamente en las instalaciones, tuvimos un desayuno completo, el más completo de mi vida hasta el momento. Y luego, un descanso antes de la próxima excursión: nos llevaron a conocer el cañón del Blyde, que es el tercer cañón más importante del mundo. El primero es el del Colorado y el segundo queda en Namibia. Para recorrerlo hicimos un paseo en una gran balsa con otros contingentes de turistas provenientes principalmente de Australia y Francia. El guía y capitán era un ser muy simpático, a quién ni siquiera tuve que pedir que pose para mi cámara.
Volvimos a Elandela para almorzar y más tarde hicimos otro safari, luego otra apetitosa comida y al día siguiente fuimos a pasar el día al Parque Kruger. Esa excursión merece un post especial.
Por ahora los conformo con estás notas e imágenes que espero hayan disfrutado.
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22 de febrero de 2014

INTO THE WILD













Durante el primer safari en la reserva, que fue por la tarde, Nicola fue nuestro guía.
Marta, Liliana, Patricia, Libia, Bástian, Axel, Rodrigo, Marina y Gary, fueron mis compañeros de safari, y la mayoría de ellos de casi todo el viaje. Todos argentinos, menos el último proveniente de Irlanda. El primer lugar al que nos llevó Nicola, fue el sector donde viven los rinocerontes: Roccy y Clever. Estos cachorros de tres años de edad, fueron rescatados por los dueños de la reserva, después de haber quedado huérfanos a causa de los cazadores furtivos.
Más tarde recorrimos todo el terreno que rodea las instalaciones. Allí conocimos y probamos marulas, que son las frutas con las que se hace el licor Amarula. Vimos cóndores, cebras, impalas, cigüeñas, jirafas, jabalís, búfalos, monitos baboon, un leopardo y arañas de todo tamaño, tipo y color. También sus gigantes telarañas, algunas tan gruesas y fuertes como una tanza. Lamentablemente no pude comprarme un buen lente para esta viaje, es por esto que las fotos que decidí publicar no son ni buenas, ni tantas. Igual les confieso que en ese momento poco me importó. Aunque suene egoísta, la sola experiencia de haber estado en ese lugar, y descubrir a estos seres en vivo, en directo y en su propio hábitat, fue suficiente para mí. Hoy, si lamento no poder compartirlo con ustedes, para  por lo menos intentar transmitirles al menos un poquito de la emoción y adrenalina que viví allí. Aunque ahora que lo pienso, es una experiencia y sensación intransferible. Un safari hay que vivirlo en carne propia.
Una hora antes de volver, bajamos a estirar las piernas y nos convidaron con un pequeño copetín.
A la vuelta, nos recibieron con un vasito de licor y nos dieron 15 minutos para dejar nuestras cosas, y prepararnos para la cena. El sonido de los tambores nos llevó al comedor y ahí estaba el primero de los seis pasos del menú de esa noche.
A pesar de haberme levantado al amanecer, haber viajado seis horas ese mismo día y haber tenido mi primer safari de cuatro horas, no sentí el cansancio hasta último momento, cuando apoyé la cabeza sobre la almohada y me quedé dormida instantáneamente. Mucha opción no tenía, el próximo safari, en busca de los leones blancos, me esperaba a las 6 de la mañana del día siguiente.

Si quieren saber más sobre la historia de Clever y Roccy pueden ingresar aquí.

16 de febrero de 2014

ELANDELA









Llegamos a Elandela un poco antes de 2 de la tarde. Nos recibieron con tambores y un vasito de Amarula. Nos informaron sobre los horarios de los safaris y las comidas, y luego acomodaron a todo el grupo en las distintas suites. El almuerzo se sirvió siempre a las 2.30 y para avisar que la comida estaba lista y esperándonos, usaban el sonido de los tambores.
En el comedor, nos recibió su chef estrella, Stephen. Un ser talentoso y encantador. Stephen estuvo presente durante cada comida durante mi estancia en la reserva. Nos informaba sobre el menú, de donde provenían los ingredientes y como estaba preparado cada plato. También nos preguntaba por nuestro día, nuestros gustos e inquietudes. En resumen, mimó no solo mi estómago, sino también mi alma con su calidez y su sonrisa.
Para este primer almuerzo nos preparó una pequeña ensalada y unos spaghetti a la bolognesa.  Tres y media de la tarde teníamos el primer safari, así que pedí un buen café y me fui a preparar mi equipo.
En el próximo post les presento a Clever y Roccy.

14 de febrero de 2014

SUDÁFRICA / SOUTH AFRICA









Hace mucho tiempo que mi madrina me dice de hacer un viaje juntas. Durante todo este año que pasó propuso varios destinos hasta que se decidió por Sudáfrica. Nunca visité el continente africano y siempre estuvo entre los primeros puestos en mi lista de viajes pendientes.
Finalmente el deseo se cumplió y aquí estoy. Escribo este post mientras viajo, en una combi, con algunos nativos de este país que vuelven a sus hogares, y otros tantos turistas como yo, hacia la reserva privada Elandela, ubicada a una hora del Kruger Park.
Nos despertamos a las 6 de la mañana. En realidad, nos despertamos varias veces durante todo el día, desde que llegamos a Johannesburg desde Buenos Aires.  Es la primera vez que sufro un jet lag y me cuesta tanto adaptarme al uso horario local.
Una vez limpita y vestida (aunque con una cara no muy presentable, por el  efecto sueño que no desaparece), nos dirigimos hacia el restaurant Primavera para desayunar. Después hicimos el check out y esperamos a que nos vengan a buscar.
Nuestro guía y chofer se llama Kris. Nos informó que el viaje duraría 6 horas y haríamos dos paradas para ir al baño y estirar un poco las piernas, que podían durar más de quince minutos cada una.
También nos advirtió que el último tramo sería bastante movido pero que no nos preocupáramos porque él conoce bien el camino y es un buen conductor.
Kris nació en Mozambique y su padre es sudafricano, pero por su apariencia, su abuelo debió ser inglés. Ha viajado por toda África y la conoce muy bien. En la primera parada saqué mi cámara y me dijo: Ah! Tenes una Canon! Si, le respondí. Soy una chica Canon, una rebelde! (El modelo es Rebel T3i).
Se río y me dijo que el usaba una Nikon y que además de chofer, es fotógrafo, y se gana la vida fotografiando la fauna del continente y organizando safaris fotográficos. Me dio su tarjeta y me dijo, la próxima vez que vengas a áfrica, escribime. Yo te voy llevar a lugares increíbles donde vas a sacar fotos increíbles, de animales increíbles.
El camino es realmente muy bonito, un placer a la vista. Pasamos por varios pueblitos, campos, plantaciones. Está lleno de montañas y hay todo tipo de árboles, pero hasta el momento lo único que vi, son vacas. De a ratos me recuerda mucho a Argentina, no por nada tenemos el mismo clima. El cielo está nublado pero muy, muy celeste.
Después de la segunda parada, el camino es realmente movido, se me está complicando escribir y la verdad es que ya no tengo mucho más para contar por el momento.
Para más minuto a minuto de mis vacaciones, sigan el siguiente post.
También pueden hacerlo en twitter.

12 de febrero de 2014

SÜSS












Como han podido ver y leer en publicaciones antiguas del blog, los fines de semana siempre nos hacemos con mi familia, un tiempo y espacio para reunirnos, compartir las novedades de la semana y planificar futuros encuentros. Nunca falta la comida y siempre hay debate, del que a veces participo y otras no. Esta vez no participé, y por supuesto no me quejé porque me llevaron a comer rico sushi. Para el postre preferimos cambiar de lugar y nos dirigimos a Süss. Me encanta este café, no solo porque todo es rico y atractivo, al paladar y la vista, sino también porque son muy buenos anfitriones. Además el lugar es cálido, acogedor y súper completo. Ofrecen desayuno, brunch, almuerzo, merienda y hasta tienen servicio de catering. Para los que gustan o acostumbran cenar temprano, pueden pedirse el té completo, con el que quedarán más que satisfechos.
También se puede ir a trabajar, tienen wifi y varios enchufes para los que necesiten cargar su laptop o celular. Si son de los que acostumbran a trasladarse en bici como yo y se olvidan la cadena, ellos te prestan.
Hay revistas y periódicos, y si vas con chicos tienen preparado un rincón de arte con papeles, lápices y crayones para que se entretengan.
Hay menú para celíacos, mermeladas para diabéticos y otras cosas ricas que te podes llevar a casa.
Podes elegir para sentarte entre sillones, butacas, sillas o bancos. Tienen mesas altas y bajas. Afuera, el jardín calefaccionado tiene un pequeño estanque artificial con cascaditas, y en época invernal, si tenéis mucho frío, te dan mantitas! Ahora entienden por les decía que me encanta?
Lo que pedimos: casi todos café, algunos solo, otros cortado, todos riquísimos. Tete pidió el té yogui, también delicioso.
Los postres que compartimos: mousse de chocolate, tiramisú, tarta de manzanas y helado de crema y frutilla para Matilda.
Prometo volver muy pronto, un lunes o jueves, para poder disfrutar de las tardes de piano.
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