14 de agosto de 2013

UN DÍA COMO HOY / A DAY LIKE TODAY









1Desayunas lo de siempre
2Pasas por tu verdulería favorita
3Recordas lo mejor del  fin de semana
4Te quedas con la mirada perdida sobre alguien que tiene la mirada perdida
5“La hora mágica” volviendo
6Lees los libros de otros
7Babysitting
8Siempre hay un motivo para brindar

10 de agosto de 2013

POR AHÍ / OUT AND AROUND











Mi hermana y yo cumplimos años con una semana de diferencia y ella y papá también. Esta vez decidieron festejar juntos. Todos opinamos sobre a donde ir y nos pareció bien hacer una noche de fondue aprovechando el invierno.
Siempre pasábamos por La Rosadita y el lugar nos tentaba. Papá me encargó hacer la reserva para un sábado pero no toman reservas los fines de semana.
Decidimos arriesgarnos y llegamos todos casi a la misma hora para conseguir una mesa. Pero nos ganaron de mano y ocuparon la última disponible.
Bastante desilusionados, tuvimos que cambiar de planes y optar por una de las opciones que teníamos de back up: Mott.
Dicen que no hay mal que por bien no venga, y la verdad, agradezco que no hayamos llegado a tiempo para esa última mesa porque, nuestra noche en Mott, me hizo acordar a escenas de cenas de películas como: “El Banquete de Babette” o “Como agua para chocolate”, donde sus protagonistas no paran de hacer exclamaciones, gozar y suspirar con cada bocado.
Comenzando por las bebidas: papá, mamá y Nico pidieron caipiroskas, que estaban impecables (las probé). Tete y mi madrina aguas: mineral y tónica y yo una copa de vino tinto, que estaba especialmente elegido por la casa y maridaba perfecto con mi plato.
Queríamos probar de todo asique nos decidimos por la degustación de entradas que traía: queso con hierbas frescas en masa brioche, carpaccio de lomo, langostinos rebozados con alioli y verdes frescos, empanadas de carne con salsa picante, enchilada de mejillones con palta en lonjas y tomates secos confitados.
Después cada uno pidió un plato.
Mi madrina: sorrentinos de espinaca con salsa scarparo.
Papá: ribs con salsa de ciruelas y ensalada.
Mamá: conejo con puré de batatas.
Nico: lomo relleno con flan de queso azul.
Juli: lasagna de salmón.
Tete: decidió robarnos un poquito a cada uno.
 A la hora de los postres llegó la discusión porque no queríamos exagerar y cada uno creía saber cuál iba a ser la mejor elección. Por suerte, y finalmente, logramos llegar a un acuerdo y ordenamos como al principio, una degustación de postres, y menos mal, porque probamos todo o casi todo y cosas que jamás hubiéramos dicho que se convertirían en la sorpresa de la noche, como el helado de albahaca. En realidad la copa traía helado de albahaca y pomelo, ambos ricos, pero el favorito fue el primero. Además una cheesecake de calabaza, un volcán de chocolate, una crème brûlée, frutas con salsa de chocolate y por lo que voy a volver, es este último: un soufflé de banana con corazón de dulce de leche caliente. Si, ya se, un escándalo.
Unos cuantos cafecitos para cerrar y nos despidieron con copa de champagne.
El lugar es sobrio, tranquilo y tiene asientos para todos los gustos: sillones, sillas convencionales y sillas altas.
Se nota que están en cada detalle, una mano especial detrás de cada plato, un jefe de salón atento al servicio y el servicio atento a los comensales.
Lo único que llamó nuestra atención fue la ausencia de música, Es un buen lugar para ir después de un recital, cuando uno necesita un poco de silencio, dejar descansar un sentido para ceder el paso y disfrutar de otro.
Dato: Tiene %25 de descuento con Galicia Éminent.

4 de agosto de 2013

SUNDAY´S CAKE







Hoy quise retomar mi proyecto fotográfico que venía suspendido hacía varios meses. Esto, debido mayormente a la falta de mi cámara y a otros compromisos que se fueron presentando y que no me dejaban tiempo para hacerlo. No es fácil cocinar y sacar fotos al mismo tiempo. Sobre todo en pastelería que requiere mucha exactitud y en fotografía que se depende tanto de la luz. Más en esta época del año que los días son tan cortos.
Tenía todo el día libre. Me había despertado relativamente temprano y por las dudas (y también por suerte), no me comprometí con nadie. En realidad siempre puedo improvisar unos scons de último momento pero estaba particularmente vaga para estar yendo de visitas, aunque con las puertas abiertas para que las visitas vinieran.
Busqué entre mi recopilación de recetas y tenía dos de Carrot Cake. Una torta que no es muy común pero me encanta. O más bien me encanta la que sirven en Kansas.
Me decidí por una de las dos y partí con mi lista de ingredientes al super.
Puse toda mi dedicación en esta preparación. Mientras Jorge Drexler me acompañaba de fondo: pesé, medí, pelé, rallé, molí, tamicé, piqué, mezclé, batí, revolví, conté, repartí, derretí, separé, abrí, prendí, forré, acomodé, limpié, probé, metí, esperé y disparé.
No le quiero echar la culpa al horno (la puerta está rota), aunque algo de culpa tiene. En fin, la torta se quemó y no pude salvar absolutamente nada de ella. Ahora descansa en mi tacho de basura.
Igual tan mal no la pasé, para mi cocinar y fotear es como hacer yoga.
Después de un suspiro de resignación, colgué el delantal, preparé unos mates, unas tostadas y terminé riendo con “Los Amantes Pasajeros” de Almodóvar, que dicho sea de paso, no es tan mala como la crítica fue con ella.

3 de agosto de 2013

JAMÓN JAMÓN










Después del show de Sotavento Big Band teníamos que comer.  Por supuesto que ya habíamos pensado en esto y nos habíamos decidido por el lugar. Debe ser algo de familia, pero a los dos se nos había antojado lo mismo: cocina ibérica. A mi se me había ocurrido ir al Casal de Catalunya, por mi nostalgia crónica e interminable por mi querida Barcelona pero papá me propuso el Museo del Jamón, y como tampoco había ido nunca, acepté. Además el invitaba…
El lugar es bien español y tiene tantos mozos como mesas. La atención es excelente. Siempre están muy pendientes.
Como era de esperarse, había muchísimos jamones colgados a la vista y un mostrador-vitrina-refrigerador con distintos jamones, quesos y embutidos para llevar. Era viernes, estaba cansada y con una gripe que apenas me dejaba sostener la cámara. Lo único que quería era comer e irme a dormir, asique les debo la info de variedades y precios.
Puedo decir que al ser solo dos, fuimos un poco más medidos pero, lo que sí estuvo de más, fue una copa de vino tinto (habíamos pedido dos) y con un solo postre hubiéramos estado más que satisfechos.
Estos fueron nuestros elegidos de la carta:
Tapas calientes para dos: pulpo, mejillones, cordero, rabas y me falta una que no recuerdo.
Pedimos un solo plato principal para compartir: costillitas de cordero encebolladas con terrina de papas y espinacas.
De postre papá pidió una natilla que estaba bien pero para mí, la natilla es como un postrecito de vainilla del super al lado de una Crème Brûlée.
Yo pedí un Tiramisú que estaba bien también, suave y generoso.
Igualmente, aunque todo me pareció fresco y bien hecho, lo que más me gustó fue el pan. No soy de comer con pan, solo cuando voy a comer afuera quizás algún pancito con manteca mientras espero. Y esta vez, al probar ese pancito, no pude parar, y no solo yo, papá me imitó y en contra de todas las reglas de protocolo, le pasamos el pan a los platitos de las tapas y al del plato principal con un desparpajo absoluto. Bueno, un poquito de vergüenza nos dio, pero no nos importó.
Dato: Es caro pero al menos tiene %20 de descuento con Club La Nación.

31 de julio de 2013

EL EMPLEO DEL TIEMPO










1 Arrancando ahora
2 Es hora de probar una nueva granola
3 Showtime!
4 Lunchtime Break
5 La extraño a toda hora
6 Fotear a cualquier hora
7 La hora mágica desde el ala norte de mi oficina
8 Hora de volver
9 Bedtime para Matilda


27 de julio de 2013

SOTAVENTO BIG BAND












Hace un par de semanas, mamá me llamó para contarme que iban a ir a escuchar a un amigo de papá, que toca en una banda de jazz, y me preguntó si quería acompañarlos. Me gusta el jazz, asique acepté sin hacer demasiadas preguntas al respecto.
A principios de semana mamá se engripó y terminamos yendo papá y yo solos.
Había dos shows en La trastienda el mismo día y elegimos la primera función de las 21hs.
Hacía un tiempo que no iba a este lugar. La primera vez fui a bailar cuando tendría unos 20 años y la segunda, hace 2 años a ver a Blues Motel.
Para los que nunca fueron a La Trastienda, está ubicada en una calle muy linda del barrio de San Telmo. Apenas uno entra se encuentra con un bar donde se puede comer, picar o tomar algo. Las pizzas son caseras. Las amasan, revolean y hornean a la vista. No comimos allí, por lo cual no puedo dar mi apreciación personal al respecto. Solo papá tomó algo, se pidió una caipiroska que estaba bastante fuerte (la probé).
En la Trastienda hay siempre shows musicales para todos los gustos y edades. Si es un show tranquilo, como lo fue este, lo arman tipo café concert, con mesas y sillas. Al fondo hay una barra y también hay un piso arriba con palcos.
El show empezó 21.20hs. aproximadamente. La verdad, me sorprendieron y me alegraron la noche,  porque tocaron mi estilo de jazz favorito.  El de las películas de Woody Allen, para los que no entienden mucho de jazz como yo…
Sus 20 integrantes estaban lookeados de los años 20. Además de los músicos, tienen dos cantantes y como invitada, estaba su profesora de canto.
Algo que sumó mucho, es que el director de la banda, hace las veces de presentador, y lo hace realmente muy bien. Regaló cds, bromeó con el público y nos metió a todos en su bolsillo.
La primer sonrisa me la sacaron cuando abrieron con “Cheek to cheek”, la segunda cuando tocaron “Route 66” y la tercera y más grande de todas, cuando se animaron a hacer un mini repertorio de Michael Jackson en versión jazz.
Chapeau para la Sotavento Big Band!
Si quieren conocerlos y saber más, pueden hacerlo aquí.