20 de agosto de 2013

SHANGHAI DRAGON










El jueves pasado salí con mis amigas. Ultimamente barajamos varias opciones, pero al repartir y jugar, el ganador siempre es el mismo: Shanghai Dragon.
Ubicado en el barrio de Villa Crespo, hijo de Gibraltar en San Telmo y hermano menor de Bangalore en Palermo,  Shangai es otro típico bar de extranjeros. Hay gran variedad de cervezas, happy hour de 5 a 10 PM y exquisita cocina fusión anglo-china. Durante mi primera visita a Shanghai degusté, aunque debería decir devoré: una hamburguesa completa con papas fritas, durante la segunda: nachos con guacamole y queso fundido, y durante la tercera, que fue esta última: pollo picante con arroz. La bebida elegida siempre fue la misma: fernet-cola y mi compañera de happy hour, siempre es la misma también: Lore. Mire prefiere cerveza.
Los platos son abundantes y la mayoría para compartir. En el subsuelo está ubicada la cocina que está a la vista del público. Lo cual habla muy bien del cuidado y la calidad del lugar.
Demás está decir que siempre hay extranjeros pero no son multitud. La mitad más uno la hacen los grupos de amigos y compañeros de oficina que trabajan cerca. Y la mayoría provienen de productoras de música y cine, agencias de publicidad y estudios de diseño. De hecho, en esta última vuelta me encontré con un ex compañero de trabajo en mi breve paso por una agencia: Tomy. Me encanta volver a ver gente, que aunque conociste por poco tiempo, recordás con cariño. Y más aún cuando los ves contentos.
Nota para Tomi: Lamento no haberte sacado una foto para incluirte en esta publicación, ni haber brindado en ese momento por los viejos tiempos de trabajo duro! Vale igual por incluirte en el texto y brindo simbólicamente por vos y tu actual presente, chin chin!

19 de agosto de 2013

CARLOS CASELLA









Lo vi por primera vez hace unos 6 años aproximadamente, en una obra de teatro que se llamaba “Sucio”. Me quedé tan maravillada con sus talentos que empecé a seguir un poco más de cerca su carrera. Hablo de talentos porque este artista no solo actúa. También es cantante, bailarín, director, coreógrafo y creador. Por lo menos hasta donde yo sé.
Para ni no solo es un placer verlo interpretando, sino también ver las obras en las que está detrás.
Para los que no lo conocen, quizás si hayan visto o sabido de: Corazón Idiota (con Carla Peterson y Griselda Siciliani). O lo que es más conocido a nivel popular: Villa Villa. Bueno, Casella es uno de los fundadores de la agrupación El Descueve, que junto a otros artistas, dieron origen a este éxito de De la Guarda que sigue recorriendo el mundo.
Hace unos años lo vi por última vez en Babooshka! Lo que ahora pudo plasmar en su primer disco, debido al éxito que viene teniendo este espectáculo.
El sábado pasado me enteré que iba a estar en Boris Club de Jazz con este show y quise revivirlo una vez más.
Asique a última hora, salí corriendo con mi cámara, me subí a un colectivo que me acercara, y como tenía los minutos contados,  en plena efervescencia de sábado por la noche, fui rescatada por un taxi que ya había terminado su turno y que volvió a prender su cartel luminoso para hacerme llegar a tiempo a destino.
Nunca había estado en Boris. Se puede comer o tomar algo. Solo pedí un Cuba libre asique les debo mi humilde reseña gastronómica para la próxima (pienso volver).
El show estaba anunciado para las 21.30 y terminó comenzando casi una hora más tarde. Te dan tiempo para que ordenes y comas tranquilo. Y también para que te aburras y sigas ordenando.
Conseguí uno de los últimos lugares en el piso de arriba y para no molestar al resto del público y también para poder relajarme y disfrutar del espectáculo, no me moví demasiado del asiento, aunque esto  no impidió que llame la atención con mi cámara. De hecho, cuando me despedí de la gente que trabaja en el lugar, me dijeron que si quería la próxima podía moverme más. Les expliqué que no quería molestar, a lo que respondieron: molestá, molestá! Asique ya tengo permiso oficial para fotear sin prejuicios en Boris.
Que les puedo decir de Carlos Casella? Me hizo emocionar, suspirar, bailar, reir y sonreir. En su repertorio hay temas de Kate Bush, Britney Spears, Rita Pavone, Lía Crucet, Olga Guillot, Gloria Trevi, Libertad Lamarque, Rocío Durcal y más.
Los instrumentos que acompañaron: piano, violín, batería y contrabajo. El contrabajo o más bien su intérprete, merece un comentario aparte: jamás vi tocar este instrumento con tanta pasión.
Además estuvo  invitada Alejandra Radano (Cats, Beauty & the Beast, Chicago, Cabaret), que no solo cantó y bailó, también provocó carcajadas con un monólogo de Juan Verdaguer.
Podría seguir ampliando detalles sobre Babooshka! Canciones de Mujer y contando sobre mi admiración hacia Carlos Casella pero lo mejor es que vayan a verlo. El mes que viene seguramente volverá a estar en Boris.

14 de agosto de 2013

UN DÍA COMO HOY / A DAY LIKE TODAY









1Desayunas lo de siempre
2Pasas por tu verdulería favorita
3Recordas lo mejor del  fin de semana
4Te quedas con la mirada perdida sobre alguien que tiene la mirada perdida
5“La hora mágica” volviendo
6Lees los libros de otros
7Babysitting
8Siempre hay un motivo para brindar

10 de agosto de 2013

POR AHÍ / OUT AND AROUND











Mi hermana y yo cumplimos años con una semana de diferencia y ella y papá también. Esta vez decidieron festejar juntos. Todos opinamos sobre a donde ir y nos pareció bien hacer una noche de fondue aprovechando el invierno.
Siempre pasábamos por La Rosadita y el lugar nos tentaba. Papá me encargó hacer la reserva para un sábado pero no toman reservas los fines de semana.
Decidimos arriesgarnos y llegamos todos casi a la misma hora para conseguir una mesa. Pero nos ganaron de mano y ocuparon la última disponible.
Bastante desilusionados, tuvimos que cambiar de planes y optar por una de las opciones que teníamos de back up: Mott.
Dicen que no hay mal que por bien no venga, y la verdad, agradezco que no hayamos llegado a tiempo para esa última mesa porque, nuestra noche en Mott, me hizo acordar a escenas de cenas de películas como: “El Banquete de Babette” o “Como agua para chocolate”, donde sus protagonistas no paran de hacer exclamaciones, gozar y suspirar con cada bocado.
Comenzando por las bebidas: papá, mamá y Nico pidieron caipiroskas, que estaban impecables (las probé). Tete y mi madrina aguas: mineral y tónica y yo una copa de vino tinto, que estaba especialmente elegido por la casa y maridaba perfecto con mi plato.
Queríamos probar de todo asique nos decidimos por la degustación de entradas que traía: queso con hierbas frescas en masa brioche, carpaccio de lomo, langostinos rebozados con alioli y verdes frescos, empanadas de carne con salsa picante, enchilada de mejillones con palta en lonjas y tomates secos confitados.
Después cada uno pidió un plato.
Mi madrina: sorrentinos de espinaca con salsa scarparo.
Papá: ribs con salsa de ciruelas y ensalada.
Mamá: conejo con puré de batatas.
Nico: lomo relleno con flan de queso azul.
Juli: lasagna de salmón.
Tete: decidió robarnos un poquito a cada uno.
 A la hora de los postres llegó la discusión porque no queríamos exagerar y cada uno creía saber cuál iba a ser la mejor elección. Por suerte, y finalmente, logramos llegar a un acuerdo y ordenamos como al principio, una degustación de postres, y menos mal, porque probamos todo o casi todo y cosas que jamás hubiéramos dicho que se convertirían en la sorpresa de la noche, como el helado de albahaca. En realidad la copa traía helado de albahaca y pomelo, ambos ricos, pero el favorito fue el primero. Además una cheesecake de calabaza, un volcán de chocolate, una crème brûlée, frutas con salsa de chocolate y por lo que voy a volver, es este último: un soufflé de banana con corazón de dulce de leche caliente. Si, ya se, un escándalo.
Unos cuantos cafecitos para cerrar y nos despidieron con copa de champagne.
El lugar es sobrio, tranquilo y tiene asientos para todos los gustos: sillones, sillas convencionales y sillas altas.
Se nota que están en cada detalle, una mano especial detrás de cada plato, un jefe de salón atento al servicio y el servicio atento a los comensales.
Lo único que llamó nuestra atención fue la ausencia de música, Es un buen lugar para ir después de un recital, cuando uno necesita un poco de silencio, dejar descansar un sentido para ceder el paso y disfrutar de otro.
Dato: Tiene %25 de descuento con Galicia Éminent.

4 de agosto de 2013

SUNDAY´S CAKE







Hoy quise retomar mi proyecto fotográfico que venía suspendido hacía varios meses. Esto, debido mayormente a la falta de mi cámara y a otros compromisos que se fueron presentando y que no me dejaban tiempo para hacerlo. No es fácil cocinar y sacar fotos al mismo tiempo. Sobre todo en pastelería que requiere mucha exactitud y en fotografía que se depende tanto de la luz. Más en esta época del año que los días son tan cortos.
Tenía todo el día libre. Me había despertado relativamente temprano y por las dudas (y también por suerte), no me comprometí con nadie. En realidad siempre puedo improvisar unos scons de último momento pero estaba particularmente vaga para estar yendo de visitas, aunque con las puertas abiertas para que las visitas vinieran.
Busqué entre mi recopilación de recetas y tenía dos de Carrot Cake. Una torta que no es muy común pero me encanta. O más bien me encanta la que sirven en Kansas.
Me decidí por una de las dos y partí con mi lista de ingredientes al super.
Puse toda mi dedicación en esta preparación. Mientras Jorge Drexler me acompañaba de fondo: pesé, medí, pelé, rallé, molí, tamicé, piqué, mezclé, batí, revolví, conté, repartí, derretí, separé, abrí, prendí, forré, acomodé, limpié, probé, metí, esperé y disparé.
No le quiero echar la culpa al horno (la puerta está rota), aunque algo de culpa tiene. En fin, la torta se quemó y no pude salvar absolutamente nada de ella. Ahora descansa en mi tacho de basura.
Igual tan mal no la pasé, para mi cocinar y fotear es como hacer yoga.
Después de un suspiro de resignación, colgué el delantal, preparé unos mates, unas tostadas y terminé riendo con “Los Amantes Pasajeros” de Almodóvar, que dicho sea de paso, no es tan mala como la crítica fue con ella.

3 de agosto de 2013

JAMÓN JAMÓN










Después del show de Sotavento Big Band teníamos que comer.  Por supuesto que ya habíamos pensado en esto y nos habíamos decidido por el lugar. Debe ser algo de familia, pero a los dos se nos había antojado lo mismo: cocina ibérica. A mi se me había ocurrido ir al Casal de Catalunya, por mi nostalgia crónica e interminable por mi querida Barcelona pero papá me propuso el Museo del Jamón, y como tampoco había ido nunca, acepté. Además el invitaba…
El lugar es bien español y tiene tantos mozos como mesas. La atención es excelente. Siempre están muy pendientes.
Como era de esperarse, había muchísimos jamones colgados a la vista y un mostrador-vitrina-refrigerador con distintos jamones, quesos y embutidos para llevar. Era viernes, estaba cansada y con una gripe que apenas me dejaba sostener la cámara. Lo único que quería era comer e irme a dormir, asique les debo la info de variedades y precios.
Puedo decir que al ser solo dos, fuimos un poco más medidos pero, lo que sí estuvo de más, fue una copa de vino tinto (habíamos pedido dos) y con un solo postre hubiéramos estado más que satisfechos.
Estos fueron nuestros elegidos de la carta:
Tapas calientes para dos: pulpo, mejillones, cordero, rabas y me falta una que no recuerdo.
Pedimos un solo plato principal para compartir: costillitas de cordero encebolladas con terrina de papas y espinacas.
De postre papá pidió una natilla que estaba bien pero para mí, la natilla es como un postrecito de vainilla del super al lado de una Crème Brûlée.
Yo pedí un Tiramisú que estaba bien también, suave y generoso.
Igualmente, aunque todo me pareció fresco y bien hecho, lo que más me gustó fue el pan. No soy de comer con pan, solo cuando voy a comer afuera quizás algún pancito con manteca mientras espero. Y esta vez, al probar ese pancito, no pude parar, y no solo yo, papá me imitó y en contra de todas las reglas de protocolo, le pasamos el pan a los platitos de las tapas y al del plato principal con un desparpajo absoluto. Bueno, un poquito de vergüenza nos dio, pero no nos importó.
Dato: Es caro pero al menos tiene %20 de descuento con Club La Nación.

31 de julio de 2013

EL EMPLEO DEL TIEMPO










1 Arrancando ahora
2 Es hora de probar una nueva granola
3 Showtime!
4 Lunchtime Break
5 La extraño a toda hora
6 Fotear a cualquier hora
7 La hora mágica desde el ala norte de mi oficina
8 Hora de volver
9 Bedtime para Matilda